A la hora del recreo me quedo arriba, durmiendo en la sala. Y cuando mi compañera me despierta me percato que otra vez la cotona quedó babeada.
La señorita me inculpa del robo de sacapuntas y me citan al apoderado. En la noche mi mamá descubre el escondite de las pruebas de historia, me rompe las láminas repetidas y volví a perder todas las bolitas de leche.
Un verdadero día de mierda al igual que el de ayer y antes de ayer, pero que le vamos a hacer... ahora solo me dedico a mirar las luces de esta ciudad que tanto me odia mientras viajo rumbo a casa en el furgón del tío Alexis. Solo quiero olvidarme de todo por que se que ya me olvidaste tú a mi, es solo orgullo, estúpido orgullo.

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