Los silencios son algo muy interesante que tienen que ver con el tiempo en que se detonan para juzgar a las personas y las voluntades que juegan entre lo sociable y las mentiras. Y cuando a eso uno le quiebra el hielo con palabras claves que luego serán usadas como códigos elementales y trascendentes de futuras tácticas no concluye mucho, pero conversando de nada durante horas o simplemente esperando lo inesperado algo entretenido se puede aprender. Y es que de cumpleaños con algún regalo del mar, uno no se atreve a mirar al amigo sin reírse a gritos, reírse de lo confuso y espontáneo de la noche, reírse de lo irónico que puede ser un viaje en micro a media noche y lo fácil que es decir que no. Es curioso que entre tanta cosa bonita dando vueltas sobre las mesas y en el aire esto me llame más la atención, comienzo a darme cuenta que hablar cosas absurdas al unísono o jugar al gallito inglés puede ser mucho mas estimulante que un millón de alucinaciones de celofán.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
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