Tan lejano, desconocido y extraño. Inexistente y carente de forma. ¿Como haré para traerte a mi vida, si en cada segundo mas extraño eres? A donde vas, a donde llegas, ven. Somos lejanos de miradas, lejanos de ser, y mas aún lejanos de amar. No te conozco, ni tampoco te quiero conocer: te quiero tener. Te vengo mirando de lejos, muy lejos. Te veo siendo alguien queriendo ser alguien no-sido. tan bueno y tan nuevo. Te perseguí hasta encontrarte, te hice ser cuando no eras y tu me hiciste ser cuando no era, y fue así como te conocí, haciéndonos uno solo, siendo.
Te pierdo en todo momento al mirarte, me pierdo cuando me miras y soy capaz de tenerte hasta tres veces en mi mente, a la cuarta, te profano.
Y sobre lo callados, nos avergonzamos de mirarnos, nos avergonzamos de querernos querer, de querernos ser queridos, de la necesidad de estar el uno con el otro.
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